UNA ECONOMIA ARRAIGADA
 
TRAMAS Y SENDEROS
 
SINGAPUR
 
OBAMA, MCCAIN Y EL CAMBIO CLIMATICO
 
LORD ACTON
 
LIBERALISMO POLITICO
 
LA INTERNACIONAL LIBERAL
 
LA FAMILIA, UN ASUNTO DE ACTUALIDAD
 
LA DIGNIDAD HUMANA EN EL CENTRO
 
IDEAS SOBRE LIBERTAD
 
GOBIERNO Y BIEN COMUN
 
GLOBALIZACION DE LA PAZ
 
EL FUTURO DEL INCEP
 
EL DESARROLLO HUMANO COMO EJE
 
EL DESARROLLISMO DE OSVALDO SUNKEL
 
DIA INTERNACIONAL DE LA DEMOCRACIA
 
DERECHOS Y LIBERTADES PARA TODOS
 

Tramas y senderos

 
Óscar Álvarez Araya, Ph.D.
 

Tramas y senderos es el último libro publicado por Fernando Araya, pensador costarricense y columnista de la página 15 de La Nación. Se trata de una selección de textos que critican las diferentes formas de la racionalidad totalitaria con un estilo de agradable lectura. 

Comienza fustigando a los ideólogos, definidos por el autor como los que ocultan o hacen olvidar la realidad , promoviendo la manipulación en vez del conocimiento. Asimismo completando la teoría de José Ortega y Gasset señala tanto las lacras del bárbaro especialista como las del bárbaro generalista cuya característica es ignorar un saber específico pero tener una interpretación general del universo que le permite hablar sin conocer de cualquier cosa.

En sus textos Araya se va definiendo como un demócrata pluralista a la búsqueda de una síntesis, de un centro político y social equidistante del anarcocapitalismo y del marxismo. Opta por una democracia entendida como un sistema dialéctico de consensos basado en conocimientos y valores. En ella lo decisivo es la autonomía y la libertad de las personas.

Criticando a Marx y a sus seguidores que desembocan en sistemas dictatoriales cree en la capacidad autocorrectiva del capitalismo y se matricula en un reformismo que toma distancia de todas las formas de tiranía y de los extremos del estado sabio y el mercado perfecto. A manera de ejemplo define a la vía venezolana al socialismo como el despotismo del siglo XXI y más allá de los discursos de Hugo Chávez como un capitalismo dictatorial.

En cuanto a China ve en ella una revolución incompleta que ha sabido transitar del estatismo a la economía de mercado pero no de la hegemonía de partido hasta la democracia liberal.

Según Araya en Costa Rica desde 1940 ha predominado un reformismo político y social que ha combinado la economía de mercado con un sistema democrático liberal y un conjunto de instituciones sociales que distribuyen bienes como la educación y la salud. Ese fenómeno evolucionó hacia una síntesis de liberalismo económico, liberalismo político, socialdemocracia y humanismo cristiano, expresado en dos grandes partidos políticos.

Ese es el punto medio que eligen los costarricense una y otra vez, alejándose de las opciones que están hacia la derecha o hacia la izquierda. Allí se inscribe también el autor promoviendo una  Economía Social de Mercado, una versión del paradigma del centro en el que se articulan el mercado y el estado sin los excesos estatizantes y economicistas.

En cuanto a la América Latina el autor piensa que se encuentra ante una disyuntiva histórica: o se fortalecen sociedades dictatoriales controladas por minorías que se autoproclaman salvadoras de la humanidad o se edifican sociedades desarrolladas, inclusivas y pluralistas sobre la base de un centro político y social donde confluyan movimientos de centro izquierda y centro derecha.

En esa ruta es necesario balancear a la libertad con la responsabilidad de modo que los sistemas democráticos redescubran los valores que legitiman sus procedimientos, especialmente los valores contenidos en la ética de los derechos humanos.

Para el autor es importante también no confundir desarrollo humano con crecimiento económico y avanzar hacia un desarrollo que tenga como eje y como norte a la persona humana. El desarrollo ha de ser integral, económico, social y político, pero sin omitir el desarrollo moral. Porque todo proyecto humano debe suponer la puesta en práctica de valores éticos.

Para el autor es esencial el fortalecimiento de una educación y una cultura que privilegie el pensamiento crítico, la creatividad, los sistemas de educación técnica y vocacional y el aprendizaje científico-tecnológico, entre otros, porque “la ciencia sin humanismo es ciega, pero el humanismo sin ciencia es demagogia”.

En sus textos, Araya se nos revela como un demócrata pluralista de centro, un pensador moderado que huye como de la peste de todos los extremos y racionalidades totalitarias. Es también un intelectual de valores que piensa los temas de la democracia y del desarrollo desde una perspectiva ética. En sus páginas he sentido influencias de Ortega y Gasset, de Jacques Maritain y del pensamiento social de la Iglesia Católica. Recomiendo la lectura de Tramas y Senderos.

 
 
 
 
 

 

 
 
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