Artículos de Óscar Álvarez Araya

 
Mahatma Gandhi y América Latina
La inspiración gandhiana en las luchas por la unidad, la democracia, la independencia, los derechos humanos y la paz
 
Lord Acton: católico y liberal
<<El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente>>
 
El renacimiento de la libertad
Historia de las ideas fundacionales de la democracia moderna
 
Los orígenes de la libertad
De los griegos a la actualidad
 
El Foro Bilderberg
Teorías de conspiración y realidad
 
Carl Menger y Ludwig von Mises
La escuela austriaca de economía
 
La escuela española de derecho natural
Vitoria, Molina, Belarmino y Suárez: precursores de la república democrática
 
Mao Yushi, economista disidente chino
Crítico de Mao Tse-Tung, reconoce avances con la apertura económica y comercial de Deng Xiaoping
 
Chanakya, el Maquiavelo de la India
Introdujo el enfoque realista en política y relaciones internacionales unos dos mil años antes del florentino
 
Santo Tomás de Aquino
La síntesis escolástica del Aquinate armonizó dogma católico y filosofía griega encumbrando a Aristóteles
 
Alexander Duguin: el Rasputín de Putin
El ideólogo del populismo integral del siglo XXI
 
Sun Tzu, el arte de la guerra
«Es mejor ganar sin luchar»
 
Jesús de Nazaret
La revolución espiritual de la dignidad
 
Variaciones sobre Carlos Marx
El profeta del fin del capitalismo
 
La teoría política de Platón
Del comunismo de juventud a la moderación en la vejez
 
Karl Popper y la sociedad abierta
Crítico de los historicismos, nacionalismos y todo tipo de dogmatismos
 
Vida y muerte de Séneca
Quiso convertir al César en un sabio clemente y sin ira para garantizar la continuidad y grandeza del Imperio romano
 
Tenzin Gyatso, el decimocuarto dalái lama del Tíbet
El primero con ideas y acciones a favor de la democracia
 
Cicerón, «padre de la patria» en Roma
Defendió y promovió la República como sistema de gobierno que evita la dictadura sea de uno, de varios o de muchos
 
La Escuela ordoliberal de Friburgo
La economía social de mercado constituye un híbrido entre liberalismo clásico y doctrina social cristiana
 
Eduard Bernstein
El padre de la socialdemocracia
 
Irving Kristol, padre del neoconservadurismo
Fue trotskista, soldado, profesor universitario, demócrata y finalmente inspirador de Reagan y Bush
 
Maquiavelo y la política
Entre el ideal republicano y la realidad monárquica
 
Igualdad, libertad y justicia en John Rawls - Los tres conceptos claves de la obra de un pensador que partió de la tradición liberal para llegar a la socialdemocracia
 
Shakyamuni Buda y el camino de la moderación - Si comienza la guerra, predica la tolerancia y la misericordia
 
La modernidad de Zenón de Citio - El fundador del estoicismo puede verse como un pionero del liberalismo y de los derechos humanos
 
Juicio y muerte de Sócrates - La huella de una de las figuras más carismáticas de la historia universal
 
Bastiat, promotor del libre comercio y la paz - Las enseñanzas del mayor divulgador del liberalismo en Francia durante el siglo XIX
 
El legado de David Ricardo - La ventaja comparativa en el comercio internacional
 
Los principios de Thomas Jefferson - Las definiciones y los axiomas de una sociedad libre
 
Kant, filósofo de la libertad - El criticismo kantiano es a la vez máxima expresión y superación del proyecto ilustrado
 
Morton Kaplan y la realidad mundial - El estudio de los sistemas internacionales
 
La política internacional según Hans Morgenthau - Defensor del realismo político, se le considera el Maquiavelo del siglo XX en su campo
 
La espiritualidad china - De Lao-Tse a Confucio
 
Benjamin Constant de Rebecque - Defensor de las libertades individuales y fundador del liberalismo puro
 
La política según Robert Dahl - La democracia como poliarquía capitalista
 
Los padres de la democracia - Los cinco fundadores de la democracia ateniense
 
De la Tercera Ola al Choque de Civilizaciones - Samuel Huntington y la reconfiguración del orden mundial en el siglo XXI
 
Aristóteles: oikos y polis - Considerado el padre de la ciencia política y del derecho constitucional comparado
 
Anthony Giddens: la Tercera Vía - La renovación del discurso socialdemócrata
 
Max Weber y la razón moderna - De la ética protestante y el espíritu del capitalismo al estudio científico de la política
 
El legado de Friedrich von Hayek - Premio Nobel de Economía, promovió el progreso en libertad con responsabilidad
 
La libertad según John Stuart Mill - El apóstol de una sociedad abierta
 
La libertad según Montesquieu - División y equilibrio de poderes
 
Rousseau: un legado complejo y ambivalente
 
Baruch Spinoza - Hereje, demócrata y liberal
 
Adam Smith - Libertad y riqueza de las naciones
 
John Maynard Keynes - Economía al servicio del bienestar social
 
John Locke - Contra el absolutismo y la tiranía
 
Raymond Aron - Analista de clase mundial
 
UNA ECONOMIA ARRAIGADA
 
TRAMAS Y SENDEROS
 
SINGAPUR
 
OBAMA, MCCAIN Y EL CAMBIO CLIMATICO
 
LORD ACTON
 
LIBERALISMO POLITICO
 
LA INTERNACIONAL LIBERAL
 
LA FAMILIA, UN ASUNTO DE ACTUALIDAD
 
LA DIGNIDAD HUMANA EN EL CENTRO
 
IDEAS SOBRE LIBERTAD
 
GOBIERNO Y BIEN COMUN
 
GLOBALIZACION DE LA PAZ
 
EL FUTURO DEL INCEP
 
EL DESARROLLO HUMANO COMO EJE
 
EL DESARROLLISMO DE OSVALDO SUNKEL
 
DIA INTERNACIONAL DE LA DEMOCRACIA
 
DERECHOS Y LIBERTADES PARA TODOS
 

Personas, estado y mercado.

 
Óscar Álvarez
 

 Las personas deben ser el centro de la vida social y política.

El estado y el mercado pueden ser medios al servicio de un fin que son los seres humanos.

Durante el último siglo la historia de las ideas se ha estado moviendo como un péndulo desde el culto al estado en sus diferentes manifestaciones hasta el culto al mercado y viceversa. Cuando se expresaron los problemas del estatismo, surgió la tendencia  de buscar desesperadamente en el mercado la solución a todos los males y cuando se descubrieron los límites y las realidades del mercado, entonces, algunos sueñan con el regreso al estatismo. Es un proceso pendular, bastante natural, especialmente en países en vías de desarrollo que buscan incesantemente la panacea para entrar al primer mundo.

Y sin embargo, todos los casos exitosos de desarrollo económico durante el siglo XX, constituyeron mezclas, combinaciones diversas entre las acciones del estado y la operación del mercado. Tal es el caso de Japón, los Cuatro Tigres Asiáticos, Australia y Nueva Zelanda, para mencionar unos cuantos.

En la cultura milenaria china se dice que la sabiduría está en el equilibrio y el complemento  entre los contrarios, entre el ying y el yang. No hay nada más absurdo que ponerse a escoger entre lo femenino y lo masculino,entre el estado y el mercado, cuando ambos ( Ying y Yang ) son indispensables para avanzar hacia lo más importante: el desarrollo humano y la calidad de vida de las personas. Tanto la idolatría del estado, propia de los sistemas totalitarios y colectivistas, como la idolatría del mercado terminan sacrificando al ser humano en el altar del fundamentalismo.

En las sociedades de hoy ningún estado podría funcionar sin una economía  de mercado, salvo quizás en la más completa pobreza y hambruna, como lo ilustra el caso de Corea del Norte. Aún países que se siguen definiendo como marxistas, tales como la República Popular China y Viet-Nam han introducido variantes de economía de mercado. Por otra parte, todos los casos de sociedades más o menos exitosas en el campo del desarrollo humano funcionan con economías de mercado. Tales son los ejemplos de Canadá, la mayor parte de Europa, Australia, Nueva Zelanda, los países nórdicos y los Estados Unidos de América.

Pero a su vez toda economía de mercado requiere de un marco jurídico, de un imperio del derecho, de un ente coordinador y gestor del bien común, de una instancia que incluya en su agenda los temas que jamás resolvería una pura lógica de mercado, especialmente en áreas como el ambiente, la salud, la educación, la seguridad, la política exterior y la cultura.

Lograr un equilibrio y una coordinación entre el sector público y el sector privado, entre un estado moderno, eficaz e inteligente y una economía humana de mercado, tanto competitiva como cooperativa, que trabajen conjuntamente hacia el desarrollo humano es tarea de nuestra época. Un estado de la era del conocimiento y una economía de la coopetencia deben trabajar en armonía por el bienestar humano.

Al respecto, así lo han hecho ya muchos países y lo siguen haciendo al avanzar por diferentes senderos; así como también siguen existiendo naciones que constituyen ejemplos de extrema incapacidad para avanzar y continúan funcionando terriblemente mal, sea por rumbos de culto al estado, de culto al mercado o de simple indefinición permanente o de zigzagueantes e ineficaces movimientos de un extremo a otro, lo cual  constituye, tal vez, el sendero más seguro para el retroceso y el fracaso.

No hay, desde luego paraísos económicos o políticos ni sistemas humanos perfectos, ni modelos aplicables para todos los tiempos y lugares, pero sin duda si hay países que han avanzado mejor y otros que se quedaron más rezagados, constituyendo toda una escala desde los mejores hasta los peores pasando por los intermedios.

Aprendamos, entonces,  tanto de los mejores y de los intermedios,  como de los peores, para no seguir su camino. Pero en todo caso, una actitud mental de centro, abierta al aprendizaje, sin prejuicios ni dogmas, es más aconsejable en nuestros tiempos para aprender de los demás, de nuestros propios errores y éxitos y para enrumbar nuestros países hacia niveles superiores de desarrollo humano y calidad de vida.

El futuro promisorio no parece estar en los fundamentalismos, sean estos de estado o de mercado, sino en un humanismo abierto a considerar al estado y el mercado como realidades sociales perfectibles y medios complementarios de nuestro tiempo histórico para avanzar hacia lo más importante: el desarrollo, el crecimiento, material y cultural, de las personas.

 
 
 
 
 

 

 
 
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