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El nuevo libro de Don Oscar Alvarez

 
Gutenberg Martínez Ocamica
Rector Universidad Miguel de Cervantes (Chile)
Ex-Presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA)
 

Para los Humanistas Cristianos la trilogía que constituyen la Libertad, la Justicia y la Solidaridad son de la esencia de nuestro ideario doctrinario, por ello nos resistimos a aceptar disyuntivas que pretendan optar por uno de estos valores societales, con la exclusión de algunos de los otros.

En un aterrizaje al nivel de sistema político, estos valores donde mejor se dan, es en la democracia y esta se vuelve efectiva y real, cuando esta trilogía se hace presente en una sociedad y en su democracia.

Nada justifica subordinar o excluir a algunos de estos valores, esta trilogía es copúlativa, es decir cada uno se entrelaza y requiere de los otros. Esta visión nos distancia de las miradas liberales y de aquellas vertientes de un socialismo, que pretenden justificarse atentando, limitando o debilitando a algunos de estos valores.

Para los liberales mercadistas el “laissez faire” es lo esencial, confunden la libertad, con una perspectiva egoísta, en la cual lo único que importa es que cada uno ejerza una libertad sin límites, sean estos éticos o sociales. El pleno e ilimitado ejercicio de la libertad es el motor que permitirá alcanzar el desarrollo y luego la felicidad colectiva.

Para los socialismos a lo Chávez, lo que importa es  supuestamente el valor solidaridad, la búsqueda o construcción práctica de ese valor, justificaría limitar la libertad y el ejercicio específico del dar justicia.

Sus argumentos son similares, para lograr el desarrollo integral, se requeriría de un proceso, en que se privilegia un valor, durante  una etapa en el tiempo, lo cual permitiría alcanzar ese valor, luego ampliarlo al de la justicia y finalmente al que resta.

Ambas visiones coinciden en un tutelaje, para unos es la idolatría del mercado supuestamente libre y para los otros es el ejercicio del poder del Estado, por una supuesta vanguardia, que concentra este poder, en un denominado líder o en un partido que busca transformarse finalmente, en el partido único.

Ambos extremos, desconfían o limitan la democracia, en aspectos que a esta le son fundamentales. Para unos la libertad política, el derecho al desplazamiento, el derecho a informarse, la libertad de expresión, el  derecho a emprender, los derechos de la comunidad, de sindicatos libres, de la libertad de asociación y algunos más, son simplemente limitados o prohibidos. Y la forma de esa limitación se traduce en la práctica, en una violación de los Derechos Humanos, en el irrespeto del Pacto de San José de Costa Rica y de los compromisos de la Carta Democrática de la OEA.

Para otros, la Libertad admite limitaciones, siempre y cuando no afecte al mercado y a la libertad económica. Así autodenominados liberales, más bien conocidos como neoliberales, apoyan dictaduras y regímenes autoritarios en distintos países y sociedades. Aquí se trata y se practica una libertad de los negocios, donde no importan los derechos de las personas y la existencia y desarrollo de una sociedad democrática.

Para unos y otros el Estado importa, en la medida que respalde sus concepciones y sus hegemonías, un estado al servicio de “los negocios” o al servicio de “las vanguardias”, es un estado evaluado positivamente. Los casos están a la vista y ni siquiera requieren ser nombrados explícitamente.

Lo mismo se aplica para la democracia, si esta sirve para otorgar mayorías ciudadanas, se practica a veces en lo electoral, con seguridades propias; Tribunales ya manejados por “las vanguardias”, medios de comunicación perseguidos, Constituciones a la medida, reelecciones indefinidas  y una toma adoctrinada de las fuerzas armadas. Como la ideología es blanda, esto muchas veces va acompañado de una fuerte corrupción y de una sinergia comprometida con empresarios “oficiales” del respectivo régimen.

Si la democracia complica los negocios de algunos, estos no tienen problemas para que su causa neoliberal, se practique en dictadura o regímenes autoritarios, que coarten la Libertad, la Justicia, la Solidaridad, la Democracia y los derechos de los ciudadanos.

Unos y otros quisieran que las cosas se queden como están. La crisis mundial, que ha hecho evidente la necesidad de priorizar la Política, de regular los mercados para que estos sean verdaderamente competitivos, de generar una gobernanza democrática mundial, que impida la codicia insaciable con su consabida especulación y la también indispensable democratización de cada uno de nuestros países y sociedades, que respondan a primaveras como las del mundo árabe y a causas liberadoras como las de la disidencia cubana.

Ambos desconfían de lo internacional, de la creación de estructuras supranacionales, que le den Gobierno a la Economía y que cautelen la Libertad, la Democracia y los Derechos de las personas.

En este contexto, Óscar Álvarez nos ilumina con una visión moderna  de la relación entre Libertad y Democracia y cómo frente a este gran  y permanente objetivo, reaccionan las principales tendencias del pensamiento político contemporáneo. Lo  hace con la pluma que lo caracteriza, que se funda en conocimiento, estudio y práctica de la realidad.

El autor entrega un panorama muy rico en su información, la que será de indudable interés para intelectuales, comunicadores, políticos y ciudadanos preocupados de la cosa pública y del devenir de la humanidad.

El futuro del mundo y de nuestra querida América Latina, estará marcado por los conceptos de fondo, que perduran más allá de los ahistóricos populismos, y de las pretenciosas vanguardias revolucionarias o neoliberales.

El concepto de Libertad con responsabilidad, tan bien planteado por las distintas fuentes de los partidos de centro de inspiración humanista cristiana, por las Iglesias Católicas, Evangélicas, y por las comunidades judías, por los personalistas comunitarios de ayer y de hoy, por las Internacionales Demócratas Cristianas a nivel mundial y regional y por los partidos demócratas cristianos o de centro en muchos países de América Latina y Europa, constituye un aporte identitario esencial, para repensar la relación de la trilogía de Libertad, Justicia y Solidaridad con el de una democracia de este tiempo, capaz de responder a las necesidades de nuestros pueblos.

Bienvenido este nuevo libro del profesor Óscar Álvarez, pues representa el esfuerzo de un intelectual, que vive su compromiso con la sociedad y con la política y que tiene la capacidad de sorprendernos con el empuje de un ensayista de gran vocación.
 
 
 
 

 

 
 
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