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Globalización de la ecología

 
Óscar Álvarez Araya
 

Como ciudadanos del planeta Tierra estamos llamados a trabajar por la construcción de un Nuevo Orden Ecológico Internacional: el humanismo de nuestro tiempo sólo será viable mediante la globalización de la Economía Ecológica.

Preservar la Creación es un deber de todos los seres humanos. Dicha tarea es esencial para la humanidad, pues sin las bases naturales de la vida es
imposible el desarrollo sostenible y la supervivencia del género humano.

El ser humano, la naturaleza y el medio ambiente forman una unidad, constituyen una interconexión global.

Como escribió el Jefe Seattle: “Todo va enlazado. Todo lo que ocurra a la Tierra le ocurrirá a los hijos de la Tierra. El hombre no tejió la trama de la vida, el sólo es un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo”.

Hemos desarrollado un impresionante progreso técnico y científico que debe ser conducido dentro de un marco ético. El fomento de la ciencia y la técnica deben continuar con responsabilidad hacia la naturaleza y el ambiente.

Todos debemos reconocer nuestra responsabilidad con el planeta Tierra, nuestra casa común. Es tarea urgente de la humanidad de hoy diseñar y suscribir un “contrato social ecológico” con las futuras generaciones.

Hay que fortalecer tanto las leyes ambientales como la conciencia ecológica y las formas de vida orientadas hacia la salud y lo natural.

Es necesario proteger la vida del ser humano, de los animales y de las plantas.

Hay que enfrentar los desafíos y las amenazas del cambio climático mundial con respuestas de dimensión global.

La destrucción de los bosques, la erosión de la tierra y la extensión de los desiertos constituyen amenazas al planeta Tierra. Asimismo la reducción de la capa de ozono y la polución del aire y de las aguas.

El modo tradicional de industrialización genera destrucción de los recursos naturales y presiones insostenibles para la Tierra. Como escribió Su Santidad Juan Pablo II: “El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, más que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y su misma vida”. Urge una rectificación hacia un modelo de industrialización con responsabilidad ecológica.

Hay que promover un nuevo concepto de crecimiento que incluya los precios ecológicos auténticos, es decir los costos causados por el empleo de la naturaleza.

Hay que promover un nuevo concepto de bienestar que debe incluir un entorno sano y favorable a una elevada calidad de vida.

Hay que promover un nuevo concepto de progreso que no signifique retroceso para las futuras generaciones.

Los países más desarrollados con los mayores niveles de industrialización y consumo son los que más han destruido los recursos naturales y los que más han deteriorado el ambiente del planeta. Por tal razón, ellos son los que han contraído una deuda ecológica con los países menos desarrollados. Deuda que deben ir pagando de diferentes maneras tales como la apertura de sus mercados a nuestros productos, el respeto al Protocolo de Kyoto o los programas de cooperación ambiental.

En los paìses desarrollados llegó primero la modernidad y luego la preocupación ambiental. En la América Latina ingresamos en la modernidad económica al mismo tiempo que llego la economía ecológica y la reforma ambiental. Hay que construir a la vez economías modernas y ecológicas. La historia obliga a agendas combinadas. Para algunos, una misión imposible. Para otros, una oportunidad para iniciar caminos innovadores hacia el desarrollo evitando la repetición de errores cometidos en las grandes metrópolis. Necesitamos una economía moderna con tecnologías limpias y ecológicas.

Con el fin de preservar la Creación debemos desarrollar un nuevo tipo de economía humana que sea moderna, industrial y cada vez más basada en el conocimiento, la ciencia y la tecnología, pero al mismo tiempo responsable con el entorno social y ecológico.

En síntesis estamos en la obligación moral de promover y construir una Economía Ecológica que nos permita avanzar hacia un verdadero progreso, hacia un Desarrollo Humano Integral y Sostenible.
Dicha economía no puede ser la tarea de un solo pueblo o país pues los problemas y las amenazas del ambiente tienen un carácter global y asimismo requieren de respuestas y soluciones globales.

oalvarez@oscaralvarez.co.cr

 
 
 

 

 
 
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