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Concertación y desarrollo.

 
Óscar Álvarez
 

En un mundo caracterizado por la globalización y la economía del conocimiento, Costa Rica debe tomar su propia vía de concertación nacional para convertirse en un país desarrollado con responsabilidad social y ecológica al servicio de sus ciudadanos del futuro.

Nuestra sociedad debe encontrar el punto de equilibrio entre el papel proactivo de un estado inteligente y promotor del desarrollo, propio de la era del conocimiento y un mercado que debe servir como medio para crear riqueza y asignar recursos escasos. Tanto el estado como el mercado deben estar al servicio de los seres humanos y el bienestar social.

Ello será posible con una economía inspirada en los valores de la excelencia, la libertad, la equidad, la solidaridad y al mismo tiempo viable en la realidad  internacional vigente.

Esta economía deberá promover la creación de riqueza y la distribución del ingreso como los mejores medios para combatir la pobreza

Esta economía debe ser estable y disciplinada desde el punto de vista monetario y fiscal para crear un ambiente favorable a las inversiones, al crecimiento sostenido. El balance entre la estabilidad, el crecimiento y la equidad ha de ser la trilogía del desarrollo económico

La política de atracción de inversiones, especialmente de nuevas empresas del conocimiento debe continuar siendo uno de los ejes en la construcción de nuestro futuro. Así como la política de atracción de turistas extranjeros. 

La economía debe ser solidaria, es decir de cooperación  entre los empresarios y los empleados. En vez de los esquemas superados que promueven la confrontación o la lucha de clases hay que continuar estimulando el diálogo social.
 
Asimismo, hay que continuar con los programas de impulso a la pequeña y mediana empresa. Uno de los nuevos modos de ampliar el tamaño de la clase media es a través de la promoción de la pequeña y mediana empresa.

En la economía del conocimiento la educación es uno de los nuevos nombres de la equidad. La mejor inversión es la inversión en la capacitación del capital humano, nuestra principal riqueza. Hay que promover la  educación de calidad mundial, tanto para el  empleado como para el empresario Sin olvidar las palabras de Albert Einstein: “ En los tiempos de cambio, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

En fin que la economía costarricense debe aprender a ser cada vez más competitiva y cooperativa, o como se dice hoy: COOPETITIVA. Las mismas empresas y empresarios pueden descubrir que muchas veces la mejor forma de competir es cooperando entre diferentes empresas.

La economía debe ser ecológica, es decir respetuosa del ambiente y armoniosa con la naturaleza. Convirtiendo a nuestras riquezas y bellezas naturales en fuente no destructiva de desarrollo y en atracción para los turistas. 
 
Y por supuesto, hay que continuar promoviendo nuestras exportaciones, especialmente a través de la negociación, firma y ratificación de Tratados de Libre Comercio que nos abran nuevos mercados. En un mundo que nos guste o no nos guste ya es globalizado hay que promover los intereses nacionales a través de la apertura comercial.  Así también la complementación entre la inversión nacional y la inversión extranjera.

 En fin, necesitamos una economía costarricense de la imaginación y el conocimiento para convertirnos en el próximo país del mundo en alcanzar su propio estilo de  desarrollo.

 La gran meta durante las primeras décadas del siglo XXI ha de ser transformar a Costa Rica en un país desarrollado con responsabilidad ecológica y social.

 Ello sólo será posible a través de un monumental esfuerzo de concertación nacional en el que se logre la convergencia y la unión de las inteligencias, las voluntades y las energías de los más diferentes sectores sociales y agrupaciones políticas. 

 
 
 
 
 

 

 
 
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